Durante el bloque económico, Bolsonaro no profundizó sobre ninguna propuesta concreta. En cambio, apuntó al malestar social actual. "El PT gobernó este país 20 de los últimos 24 años. ¿La comida está más cara o más barata? ¿La carne está más cara o más barata? Ustedes lo saben", dijo el opositor mirando a la cara. Luego acusó al Gobierno de "gastar de manera desenfrenada" y sostuvo que "la mejor manera de controlarlo es sacar a Lula de la Presidencia".
Lula, en cambio, defendió sus políticas económicas y sociales, recordó uno a uno sus logros -crecimiento económico, aumento del salario mínimo, reducción de la pobreza, bancalización de millones de personas, entre otras- y acusó a su rival de prometer lo que no cumplió como senador, cargo que ocupa actualmente. "¿Usted fue el único que votó en contra de la extensión de la licencia por maternidad. ¿Qué tenés contra las mujeres?", le preguntó y Bolsonaro Jr se limitó a contestar: "No las odio, estoy casado y tengo hijas".
Cuando Lula insistió, Bolsonaro eligió salir con un tema en el que se siente más cómodo, pese a la lluvia de denuncias y evidencia que existen en su contra: la corrupción. Le preguntó por las denuncias que hizo la ex petista Roberta Luchsinger contra él y su hijo, y Lula respondió, una y otra vez, que se trata de un caso que está investigando la Justicia. Tras varios idas y vueltas, el mandatario se enojó y le contestó con los antecedentes de la familia de su rival. "¡Su hermano está prófugo en Estados Unidos complotando contra Brasil!", le lanzó y Flávio volvió a cambiar el tema.
"Tenes la mentira y la corrupción en tu ADN", le espetó un Bolsonaro que se paseó con mucha holgura por el estudio televisivo, mientras Lula no le esquivo ningún ataque. "La mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro", le respondió el mandatario.
Corrupción, la muletilla de una extrema derecha sospechada
El intercambio de acusaciones de corrupción fue uno de los momentos más tensos del primer debate de cara al balotaje del próximo domingo. Lula recuperó la iniciativa cuando le preguntó cinco veces por los 134 millones de reales que su rival habría recibido del banquero Daniel Vorcaro. "¿Se los pagó o no?, le tiró el mandatario, replicando la sonrisa de su rival.
La tensión se mantuvo bien arriba mientras Bolsonaro recordaba el Lavajato, el más grande caso de corrupción de la era petista, y Lula lo acusaba de haber intervenido como senador provincial para defender a un policía que mató a una niña de cinco años en Río de Janeiro, en uno de los tantos casos de violencia armada que los Bolsonaros condonaron.
"En su gobierno, -denunció Lula- liberaron más de un millón de armas y más de seis millones de balas". Y Bolsonaro le respondió: "Y usted liberó las armas de los criminales".
La tensión cedió por un momento al momento más gracioso de la noche. "Lula, con usted, la criminalidad explotó en Brasil. De hecho, ¿puede explicar por qué 73% de los presos votan por usted?", lo apuró Bolsonaro y el mandatario, rápido, contestó: "Yo quiero el 100% (de los votos de los presos), hasta el de tu padre, porque sabe que soy mejor que vos".
Más tarde, el mandatario se concentró en un tema especialmente popular: la aprobación de la reducción de la semana laboral. Hace solo unos días, el Gobierno logró aprobar en el Congreso que todos los brasileños tendrán dos días de descanso en el fin de semana. Fue una iniciativa oficialista que creció tanto que hasta el candidato opositor tuvo que votar a favor desde su banca de senador. Pero desde entonces corre una versión de que si gana podría revertir ese avance.
"¿Va a terminar con el fin de la semana 6x1?", le preguntó Lula y Bolsonaro esquivó una respuesta clara una y otra vez. "Yo les hablo de prosperidad, él les quiere hablar de miseria".
A una semana del balotaje, miles de brasileños salieron a las calles para apoyar a Lula
Ahí fue cuando entró el segmento de política internacional y Lula fue a fondo con la comparación con el aliado del bolsonarismo, Milei, y la crisis económica y social que su ajuste provocó en Argentina. Lula le recordó a su rival que está creciendo la pobreza y el desempleo en Argentina y le preguntó: ¿Ya pidió prestada la motosierra de Milei?"
Bolsonaro evitó hablar de las políticas de Milei y sólo acusó a "la pesada herencia" que recibió su aliado, un consonancia con los argumentos que suele dar el libertario argentino. Una vez más, cambio de tema y buscó centrar la discusión en Venezuela e Irán.
Hacia el final del debate, Lula explicó por qué esta elección es clave para el futuro de Brasil: "Recibí el país quebrado dos veces. Ahora el país está listo para más, para crecer más, ¿por qué vamos a empezar a privatizar? En este cuarto mandato, la gente va a poder decir que que este es un gran país".