A partir de la verificación criptográfica, que tuvo lugar en el quinto piso de Comodoro Py, los investigadores establecieron que la defensa de Adorni posee las claves secretas para administrar las ocho direcciones electrónicas que albergaban el dinero. El interrogante que el fiscal pretende desentrañar ahora es quién usó esas billeteras entre el 21 de octubre de 2014 y el 11 de septiembre de 2018, cuando tuvieron lugar los 41 movimientos registrados en la cadena de bloques de Bitcoin en cuestión.
En el descargo diseñado para justificar su evolución patrimonial ante la justicia, Adorni sostuvo que su muy buena vida entre diciembre de 2003 y junio de 2006 se explicaba en realidad por las ganancias obtenidas con las Bitcoin mucho antes de ingresar a la función pública. Precisó que con su esposa invirtieron casi 200 mil dólares en criptomonedas en 2017 y, al venderlas un año más tarde, obtuvieron 591.544,61 dólares. Agregó que esas operaciones fueron mediante encuentros presenciales y pagos en efectivo, e identificó ocho direcciones de billeteras virtuales que, según su defensa, controlaba Adorni, aunque no estuvieran registradas a su nombre.
De la verificación de las direcciones de Bitcoin en la Fiscalía Federal 11 participaron los abogados que asisten a Adorni y personal técnico especializado del Departamento Investigaciones Antimafia de la Policía Federal. Los defensores llevaron en un sobre cerrado las claves privadas de acceso a cada dirección, aportadas por Adorni ante escribano público. Con esos datos, ingresaron a las cuentas, escribieron un “mensaje desafío” ideado por la fiscalía y lo firmaron digitalmente. El personal técnico, con las herramientas digitales correspondientes, verificó entonces la correspondencia de los datos ingresados y pudo establecer que eran las claves de acceso para la administración de las direcciones en cuestión.
Los interrogantes que el fiscal encomendó responder a los especialistas en Cibercrimen de la Federal apuntan ahora a saber si esas direcciones de Bitcoin alcanzan para explicar el origen del patrimonio del ex funcionario. Pollicita pretende conocer en detalle qué reglas había para las operaciones con monedas virtuales entre 2014 y 2018 y si había obligación de conservar registros; si eran direcciones de custodia (administradas por una plataforma que identifica al cliente) o de autocustodia (controladas solamente por quien tiene la clave); si se puede saber cuándo y quién generó las claves y si podían guardarse en un papel sin dejar rastro digital; si los 41 movimientos pudieron ser hechos por una sola persona y si puede descartarse que haya intervenido un intermediario. La fiscalía busca conocer si es posible identificar quién depositó dinero en 2014 en cinco de las ocho direcciones, que no muestran contacto con ninguna plataforma, y si es técnicamente compatible que Adorni haya controlado las direcciones mientras funcionaron.