Asimismo, repasó los avances normativos impulsados por la gestión: valoró la sanción de la reforma laboral para combatir el trabajo informal y mencionó el proyecto parlamentario que reforma la Carta Orgánica del Banco Central, cuya meta es otorgarle autonomía y vedar por completo la asistencia financiera al Tesoro.
Para el titular de Economía, la inversión privada constituye el motor primario del desarrollo. Bajo esa premisa, hizo hincapié en la exigencia de ofrecer reglas previsibles, recortar la injerencia del Estado, simplificar las regulaciones y ganar competitividad externa. En esta línea, ponderó la implementación del RIGI, señalando que ya cuenta con iniciativas aprobadas por casi u$s50.000 millones y un volumen en revisión cercano a los u$s150.000 millones.
Sobre la coyuntura nacional, remarcó que Argentina registrará un incremento en su producto per cápita por primera vez tras 16 años, alcanzado en forma simultánea con superávit fiscal y de cuenta corriente. Hacia el cierre de su intervención, insistió en que el G20 debe mantener a las empresas en el centro de su agenda, instando a consolidar un intercambio continuo entre el ámbito público y el sector privado para remover trabas, promover reformas estructurales y garantizar un clima apto para la innovación y los negocios.