Los peritos deberán estudiar las propiedades técnicas y metadatos de los archivos, obtener material de voz de referencia, realizar una comparación acústico-fonética y determinar si hubo ediciones o manipulaciones. Como Spagnuolo rechazó aportar su voz, Picardi sugirió utilizar registros públicos, como entrevistas.
También se buscará establecer si la voz es natural o fue generada mediante inteligencia artificial, para lo cual se analizarán parámetros acústicos, coherencia ambiental, respiración, coarticulación y herramientas de detección de audio sintético. Finalmente, los especialistas deberán informar si la voz es real, si pertenece a Spagnuolo y cuáles son los márgenes de confianza del análisis.
Sobre el impacto que podría tener el resultado, el juez Sebastián Casanello había señalado que “el devenir de este expediente en ningún momento se sustentó en el contenido de aquellos audios”. Picardi también sostuvo que existían pruebas anteriores a las grabaciones y que estas no fueron incorporadas formalmente al expediente.
Los camaristas Martín Irurzun y Roberto Boico habían considerado necesario “establecer origen y veracidad” del material. Mientras tanto, en Comodoro Py sostienen que una eventual confirmación de manipulación mediante IA no necesariamente modificaría lo investigado y que incluso podría alcanzar con identificar la voz de Spagnuolo en un tramo sin intervención de inteligencia artificial.