El tema llegó a la conferencia de prensa del Banco Central. Ante una pregunta directa sobre dónde estaban los aproximadamente $4 billones que no aparecían depositados en la cuenta del Tesoro, Bausili se despegó de la decisión y remitió la explicación al Palacio de Hacienda.
"No tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro", dijo el presidente del Central. Y enseguida agregó, con una ironía poco habitual en su estilo: "No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no los haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están. Son bastantes como para no encontrarlos".
La respuesta sintetizó el problema que inquieta al mercado. No se discute necesariamente que los fondos existan. La discusión es dónde están, cuándo se mueven y qué organismo está manejando efectivamente la liquidez. La posibilidad de mantener pesos del Tesoro en bancos comerciales, utilizar Repo del Central y mover depósitos en dólares abre un abanico de herramientas que vuelve bastante más difícil seguir la política monetaria mirando solamente el balance del BCRA.
La discusión tampoco es puramente contable. El Gobierno necesita simultáneamente administrar la cantidad de pesos, evitar saltos del dólar y acumular las reservas que reclama el FMI. Son objetivos que pueden entrar en tensión. Cada movimiento entre las cuentas del Tesoro, los bancos y el Central cambia las condiciones de liquidez y puede modificar la capacidad oficial de intervenir sobre el mercado. Por eso el mercado está siguiendo las cuentas públicas casi día a día.