Mientras la interna provincial se reacomoda, desde Nación también comenzaron a mover fichas. Desde el sector que responde al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y a Lule Menem, le habrían pedido a Villaverde que abandone la presidencia del partido en Río Negro.
La advertencia fue explícita, si la diputada no da un paso al costado, se evalúa avanzar con una intervención del partido como mecanismo para reordenar la conducción y garantizar el control político y administrativo del sello libertario en la provincia. Aunque esa opción aparece como última instancia, la presión interna crece y el margen de maniobra de Villaverde se reduce.
Con la validación judicial de las nuevas autoridades aún pendiente, el Congreso partidario marcó un punto de no retorno. Villaverde por ahora conserva el cargo formal, pero podría en los próximos días perder el control real del partido y hasta pende de un hilo una posibilidad de que por la presión política y mediática y nuevas causas que saldrían a la luz, podría renunciar a la Cámara de Diputados.