En el mismo sentido, desde Casa Rosada reconocieron a TN que "el acuerdo existió como conversación concreta, pero se decidió no avanzar" debido a su "inviabilidad práctica y política". Uno de los principales problemas es la falta de consenso respecto a dónde se instalarían los centros de detención y cómo se integrarían al sistema penitenciario local.
Según informó el medio estadounidense tras acceder a documentos de la Casa Blanca, el principio de acuerdo se habría dado a inicios de 2026, cuando el subsecretario de Política Exterior de Argentina, Juan Navarro, presentó el proyecto de tercer país. En tanto, Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, reforzó la postura cuando se comprometió con las autoridades norteamericanas a suscribir al pacto.
"Las conversaciones también se dan mientras el gobierno argentino intensifica la retórica anti inmigración bajo la presidencia de Javier Milei, que incluso afirma haber realizado un número récord de expulsiones y ha enviado a la Policía a operaciones de control migratorio en los suburbios de Buenos Aires", señaló The New York Times, y marcó los paralelismos en las políticas de ambos países.
En la misma publicación, los periodistas explicaron cómo sería el procedimiento: Argentina aceptaría la entrada de personas detenidas poco después de cruzar ilegalmente la frontera que, luego, tomarían un vuelo que les permita regresar a su país de origen, según indicó un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional que lidera Kristi Noem.