Fiel a su estilo sobrio, Xi evitó mencionar al presidente norteamericano o a Estados Unidos, pero en sus palabras subyace la postura china ante lo que el dirigente asiático denomina un mundo que vive "una superposición de cambios y turbulencias".
"Todos los países deben respetar el derecho de otros pueblos a elegir de manera independiente su propio camino de desarrollo, y acatar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas", señaló el líder del gigante asiático. "Las grandes potencias, en particular, deben dar ejemplo", insistió.
Xi remarcó que tanto su país como Irlanda "apoyan el multilateralismo y abogan por la equidad y la justicia internacionales". Ambos han reclamado "reforzar la coordinación y la cooperación en los asuntos internacionales, salvaguardar conjuntamente la autoridad de las Naciones Unidas y promover que el sistema de gobernanza global avance hacia una dirección más justa y razonable".