En los borradores de la conducción estipulan escalas en otros distritos del interior, pero todavía no fueron confirmados, pese a que desde algunos medios aseguraron que se llevarán a cabo en Tapalqué (5 de septiembre), perteneciente a la séptima sección, y Coronel Suárez (12/9), en la sexta.
Con estos encuentros, el mandatario bonaerense persigue un objetivo nítido que va mucho más allá de la tradicional foto partidaria. El propósito principal es propiciar ámbitos de debate real donde la dirigencia de base, los productores locales, los representantes del sector industrial y los vecinos puedan volcar sus problemáticas urgentes frente a un modelo nacional que asfixia el consumo y la producción.
La esperanza como cuota territorial: Kicillof viaja por el interior de PBA antes de plenario masivo en GBA
Esta forma de encarar la acción gubernamental y partidaria sintoniza de manera directa con una demanda que los intendentes del interior manifiestan con insistencia: la necesidad de generar una construcción de abajo hacia arriba, para romper de forma tajante con las lógicas centralistas.
Para el kicillofismo, o mejor dicho, para los intendentes que responden al MDF, esta premisa de construcción ascendente es innegociable: los plenarios se configuran como asambleas horizontales donde la agenda la dictan las urgencias locales y regionales.
Cada región posee problemáticas que requieren un abordaje quirúrgico, desde la logística del transporte y el mantenimiento de las rutas hasta el fortalecimiento de los centros universitarios regionales, las escuelas técnicas y la infraestructura sanitaria básica.
Kicillof sostiene que no existe una provincia integrada si se posterga el desarrollo de su interior; por esto, la presencia estatal bonaerense busca compensar la retirada y el desfinanciamiento perpetrado por el gobierno federal en materia de obra pública y transferencias de recursos.
Los movimientos de Kicillof hacia el interior tienen que ver con escuchar al interior profundo, es para abrazar la identidad de una provincia que produce gran parte de la riqueza del país y que exige el respeto correspondiente a su esfuerzo diario de parte de los intendentes.
Cierre
Estos movimientos generan un volumen militante, sindical y dirigencial que confluye de manera directa hacia el gran cierre federal que se llevará a cabo de manera masiva el próximo 19 de septiembre en Avellaneda.
Para esa fecha, Kicillof prepara una contundente demostración de organicidad y cohesión interna en medio de los chispazos internos que hoy afectan al peronismo y que ponen en duda la continuidad de la unidad.
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Kicillof pretende plantar bandera hacia el futuro y demostrar que la provincia de Buenos Aires se mantiene movilizada, con los pies en el barro y decidida a liderar la reconstrucción de una alternativa popular para toda la Argentina y también para el propio peronismo.