Fija un piso de fondos asegurado que nunca puede ser inferior al ejecutado el año anterior y que se actualice por la inflación o por la variación de la masa salarial docente. Además crea un mecanismo de compensación para redistribuir recursos a jurisdicciones que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad socioeducativa, infraestructura deficitaria o con una capacidad fiscal limitada.
Las provincias se están uniendo detrás de esta iniciativa en medio del ajuste nacional que recortó fondos en educación desde la primera hora de administración libertaria. El Fonid, Fondo Nacional de Incentivo Docente, es sólo una de las cajas que la administración nacional recortó en detrimento del salario de los maestros. También hubo ajuste y eliminación de becas y programas como el Conectar Igualdad.
Por eso, ante la “libertad educativa” que quiere discutir Milei, los gobernadores le contestan que primero hay que discutir el sostenimiento económico del sistema con mecanismos que brinden previsibilidad frente a la arbitrariedad con la que el Gobierno se maneja con los distintos mandatarios.
Esta discusión está centrada en las escuelas iniciales, primarias y secundarias y corre por un andarivel paralelo a la del presupuesto universitario. Sobre este tema la mesa política definió avanzar con su propio proyecto -ampliamente rechazado por la comunidad educativa- mientras incumple el sancionado el año pasado por amplia mayoría en ambas cámaras del Congreso.