El festejo oficial se extiende durante varios días, aunque las celebraciones pueden durar hasta dos semanas, culminando con el Festival de los Faroles. Durante ese período, muchas actividades laborales se detienen o funcionan a ritmo reducido, algo que impacta de lleno en la organización cotidiana del país.
Las celebraciones combinan rituales domésticos y eventos públicos. La cena de reunión familiar es clave, con platos simbólicos como pescado, empanadillas llamadas jiaozi y fideos largos, ligados a abundancia y longevidad. Las casas se decoran con rojo, color asociado a la suerte, y se reparten sobres con dinero, conocidos como hongbao.
En las calles, desfiles, danzas del dragón y fuegos artificiales marcan el pulso festivo, aunque en algunas ciudades hay restricciones por seguridad o contaminación sonora. La tradición convive con aplicaciones móviles para enviar saludos o dinero digital, una muestra de cómo el festejo se adapta a los tiempos actuales.