La crisis climática, la megasequía que dura más de una década y la expansión de la llamada “interfaz urbano-rural” (zonas donde se mezclan vegetación combustible y edificaciones) han contribuido a ello, de acuerdo a expertos.
El gran punto de inflexión lo marcaron los fuegos de 2017, que consumieron casi 600.000 hectáreas en la zona centro-sur, en las regiones de O’Higgins, Maule y Biobío, y obligaron a modificar la escala con la que se medían los incendios.
Sin embargo, la mayor tragedia relacionada con el fuego en Chile ocurrió en febrero de 2024 en la región de Valparaíso, cuando las llamas causaron la muerte de 136 personas.