Otro punto de la investigación es que reveló que Omar Gallardo tenía una hija extramatrimonial en el sur. “Un día charlando me comentó que estaba angustiado porque le había aparecido una hija en Neuquén, que él no sabía que existía. Le dije que eso no era un problema porque un hijo es una bendición. A principios de 2013 yo le di plata para que viajara a verla”.
Para la familia de Josué, el móvil del crimen sigue siendo un misterio. Su abogado, Carlos Dieguez, pidió que se aparte a la Policía Bonaerense de la investigación, argumentando que Gallardo tenía amistades dentro de la fuerza y que eso podía entorpecer las diligencias. El fiscal rechazó el planteo.
Dieguez sostiene que el o los asesinos ingresaron al descampado por la guardería de camiones lindera a las vías, un punto ciego para las cámaras de seguridad. Esa hipótesis explicaría por qué no hay registros de terceros entrando o saliendo del lugar antes de que los chicos se internaran en el pastizal.
Hoy, a un año del doble crimen, la investigación se maneja con cautela. El fiscal Darío Provisionato se tomó unos días de licencia y retomará su actividad el 2 de febrero. En medio, Paloma y Josué siguen sin obtener justicia.