“Hemos cerrado temporalmente la Embajada Británica en Teherán, que ahora operará de manera remota. Las recomendaciones de viaje han sido actualizadas para reflejar este cambio consular”, expresó un portavoz del premier Keir Starmer en Londres. Además, añadió que “las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores se han actualizado para reflejar este cambio consular”.
La medida se tomó después de una llamada entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi y su colega británica, Yvette Cooper, tras el retiro de la bandera de la República Islámica de la delegación diplomática en Londres a manos de un manifestante. Por ese hecho, fue convocado a modo de protesta, ante las autoridades, al embajador de Reino Unido en Teherán, Hugo Shorter.
"He hablado con el ministro de Exteriores Araqchi y le he dicho directamente: el Gobierno iraní debe poner fin de inmediato a la violencia, defender los derechos y libertades fundamentales y garantizar la seguridad de los ciudadanos británicos", agregó la funcionaria británica.