Para Trump, la economía se juega como una guerra y se gana con dinero. Según él, sin los aranceles, el país quedaría “indefenso financieramente”.
La decisión de la Corte dejó en el aire unos 150.000 millones de dólares. Se trata de la recaudación de los últimos 12 meses por gravámenes que ahora fueron declarados ilegales.
Fiel a su estilo, el presidente dejó claro que no piensa devolver ese dinero sin pelearlo: “Supongo que esa devolución tendrá que ser litigada en los tribunales”, advirtió, dejando en claro que los importadores deberán ir a juicio si quieren recuperarlo.