Alemania, Francia y el Reino Unido tienen otro temor en común: el fantasmático “enemigo interno”.
En Alemania hay alrededor de cinco millones y medio de musulmanes, un 6,4% de la población, aproximadamente la misma cifra que en Francia. En el Reino Unido son cuatro millones, la mitad nacidos en el país. Los tres países tienen una relación como mínimo ambivalente con esta población. Los tres sufrieron atentados jihadistas, algunos de gran magnitud, en lo que va del siglo. A nivel oficial exaltan al Islam como una religión de paz. Para sus servicios secretos son el enemigo número uno.
El temor a que la guerra contra Irán desate una impredecible reacción interna está en el aire. Los movimientos de ultraderecha, muy fuertes en los tres países, buscarán alimentarse con el conflicto. En la Cámara de los Comunes, Starmer señaló que se estaban extremando las medidas de seguridad para proteger a las mezquitas (y sinagogas) a fin de evitar cualquier brote de enfrentamientos raciales. La guerra contra Irán tiene cada vez más frentes.