La asistencia a los damnificados se realiza en coordinación con el gobierno provincial, bajo el apoyo constante del gobernador Gustavo Valdés. Sin embargo, el panorama meteorológico para los próximos días es desalentador: rige una alerta amarilla y se esperan tormentas fuertes para el lunes y martes, con una inestabilidad que persistiría incluso hasta la tarde del 31 de diciembre.
Ante este escenario, las autoridades locales mantienen el monitoreo "minuto a minuto" del nivel del riachuelo y refuerzan la ayuda en los centros de evacuados mientras aguardan que el clima permita iniciar soluciones de infraestructura definitivas.