La nueva redacción establece que la designación y remoción de los directores del organismo requiera mayoría absoluta y sea una atribución exclusiva del Senado. Por eso, insistir con el texto original aparece como una opción difícil.
Ante esa situación, el oficialismo estudia una alternativa intermedia: aceptar el requisito de mayoría absoluta, pero incorporar a Diputados en el procedimiento de designación y remoción. Esa posibilidad, de todos modos, difícilmente supere el filtro constitucional.
Con las elecciones estadounidenses, la visita papal y varias negociaciones todavía abiertas, el Gobierno busca aprovechar los días disponibles para dejar encaminados sus proyectos. El objetivo es llegar a la segunda mitad de noviembre con dictámenes y acuerdos suficientes para sostener el tratamiento de sus principales reformas.