El entendimiento fue presentado por el Gobierno como el paso definitivo para reactivar la obra. En marzo, Economía anunció que la prioridad sería la represa Jorge Cepernic, porque tenía un avance del 46% y podría finalizarse en 2030. La central tendría una potencia instalada de 360 MW para aportar 1.860 GWh anuales al sistema eléctrico.
Pero entre el anuncio y el reinicio efectivo de las obras volvió a abrirse un abismo. El financiamiento está disponible, el contrato fue renegociado y, sin embargo, el dinero continúa retenido.
Las represas sobre el río Santa Cruz permanecen quietas desde fines de 2023. Solo se realizan tareas mínimas de mantenimiento y seguridad. La reanudación requiere, además, reconstruir equipos de trabajo, ya que buena parte de los afectados abandonaron la provincia o consiguieron otros empleos.
El Gobierno había prometido que las tareas comenzarían después de la veda invernal, cuando las condiciones climáticas lo permitieran, pero no se observan movimientos de puesta en marcha.