"Están vendiendo el país. Esta ley va a ser un antes y un después", resumió Mayans sobre la trascendencia del proyecto. En el peronismo, que viene trabajando desde hace semanas para bloquear la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, destacaban que el rechazo a la iniciativa fue creciendo en la sociedad. Consideraban que la bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" que desplegaron los jugadores de la Selección tras el triunfo frente a Inglaterra en el Mundial cumplió un papel determinante. El sentimiento nacional y la defensa del territorio que despertó ese gesto terminaron repercutiendo en el tratamiento del proyecto y obligaron a Bullrich a postergar el debate hasta este jueves. La polémica fue ganando terreno y permeó especialmente entre los sectores medios, un electorado donde el oficialismo conserva buena parte de sus apoyos. De acuerdo con el último sondeo de la consultora Zubán Córdoba, el 77% de los argentinos está a favor de limitar la compra de tierras por parte de extranjeros.
Eduardo "Wado" de Pedro llevó al Senado a militares, excombatientes y representantes de la Iglesia Católica para que expresaran su rechazo al proyecto, en un intento por darle a la discusión un marco que trascendiera la disputa político-partidaria. El lunes, además, el Partido Justicialista organizó un encuentro para debatir la iniciativa. "Lo que está en juego no es la propiedad privada, está en juego la soberanía territorial, los recursos estratégicos y el futuro de la Argentina", sostuvo Jorge Capitanich, uno de los principales impulsores de la campaña contra el proyecto. El exgobernador publicó artículos en distintos medios para difundir el dictamen de minoría del peronismo, que prohíbe la compra de tierras por parte de Estados y empresas extranjeras e incorpora la prohibición expresa de la titularidad extranjera sobre nacientes de ríos, reservas de agua dulce, zonas glaciares y periglaciares, áreas con recursos naturales estratégicos y zonas ambientalmente protegidas.
En ese sentido, en el peronismo consideraban que habían logrado sintonizar mucho mejor con el sentimiento mayoritario de la sociedad que el oficialismo, donde, de hecho, era casi imposible encontrar alguna voz dispuesta a defender públicamente la iniciativa. "Es la quinta vez que intentan aprobar esta ley. Están muy incómodos con esto. Yo me muero antes de votar eso; una vez que vendés la tierra no podés ir a buscarla", sostuvo la senadora Juliana Di Tullio en diálogo con El Destape Radio. Además, desde el bloque advertían que el tope del 25% para la venta de tierras a extranjeros que Patricia Bullrich anunció este martes era engañoso. Sostenían que el límite relevante debía medirse a nivel departamental, donde se concentran recursos naturales estratégicos y cuya venta podría dejar zonas enteras en manos extranjeras.
Más allá de los argumentos, que seguramente consumirán varias horas de debate el jueves, en el peronismo también seguían con atención el volumen de la movilización convocada frente al Congreso. La protesta surgió por iniciativa de organizaciones sociales y ambientales, a las que luego se sumaron la CGT, las dos CTA y el PJ bonaerense. Aunque el pronóstico anunciaba lluvias, esperaban una convocatoria importante que se hiciera sentir dentro del recinto y pudiera influir sobre algún senador indeciso. En el bloque aclaraban que daban por perdida la aprobación de la ley en general -que contiene otros capítulos cuestionados, como los desalojos exprés y las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego-, pero mantenían la expectativa de torcerle el brazo al Gobierno en la habilitación de la extranjerización de las tierras, el corazón del proyecto.