Arregín sostuvo que aún no pudieron constituirse formalmente como querellantes, lo que limita su participación en la causa. "Venimos a exigir eso o por lo menos que nos permita a nosotros proponer la prueba porque hasta ahora solo actuó la defensa", afirmó. También cuestionó que la vivienda donde ocurrió el crimen no permanezca preservada y advirtió que es fundamental realizar una inspección ocular, analizar las cámaras de seguridad y recuperar toda la evidencia disponible.
El letrado también puso el foco sobre el hermano de la principal acusada, quien trasladó a Julián al Hospital Perrando. Si bien evitó formular una acusación concreta, explicó que existen dudas sobre su actuación y remarcó que deberá volver a declarar una vez que la querella pueda intervenir. "Si él es médico, aunque no esté matriculado, tiene conocimiento del arte de curar. No sé si eso no puso también en riesgo la vida de Julián", planteó.
Por otra parte, Arregín sostuvo que la hipótesis de una simple pelea previa no alcanza para explicar lo ocurrido y consideró que podrían existir agravantes en la calificación legal del hecho. "Si no hay maniobra de defensa, claramente tenemos alevosía", expresó. Además, confirmó que la familia denunció la desaparición de objetos personales y que aún resta determinar si también hubo manipulación de teléfonos celulares y otros elementos clave para reconstruir las últimas horas de la víctima