El recorrido histórico de las intervenciones del FMI en distintas economías de países periféricos muestra que los elogios del organismo a un gobierno no dicen absolutamente nada acerca de cómo vive la gente en su cotidianeidad ni tampoco sobre la sostenibilidad futura del modelo. Basta recordar que no mucho antes del estallido del 2001 el FMI seguía elogiando las reformas estructurales del gobierno de la Alianza.
Sin ir más lejos, en marzo de este año, el propio Fondo, en su revisión del artículo IV, dijo lo siguiente de la economía de Marruecos, país del cual miles de personas están dispuestas a pasar cualquier contratiempo con tal de escapar de la miseria, como lo demostró en estos días la situación en Ceuta: “La economía marroquí siguió demostrando una gran resiliencia. La agricultura, la construcción y el turismo impulsaron la actividad económica en 2025. Se prevé que el dinamismo del crecimiento se mantenga fuerte en 2026 y a medio plazo, gracias a la inversión pública y privada en infraestructuras. Marruecos cuenta con una trayectoria consolidada en la implementación de políticas macroeconómicas muy sólidas y mantiene su compromiso de conservarlas en el futuro, además de contar con fundamentos económicos y marcos de política institucional muy robustos”.
Elogios a Milei y Caputo
“Hace apenas dos años y medio, Argentina atravesaba uno de los momentos económicos más difíciles de su historia moderna. Hoy en día el panorama es muy diferente. Argentina ha registrado un superávit fiscal primario durante dos años consecutivos, la primera vez que esto sucede en 15 años. La economía está creciendo. La inflación ronda actualmente el 30%. La pobreza ha disminuido. El banco central está reconstituyendo las reservas internacionales. El costo del endeudamiento soberano se ha reducido”, enumera Kristalina.
“Por otro lado, ya se han aprobado proyectos de inversión por un valor de más de 45.000 millones de dólares en el marco del régimen argentino de incentivos para grandes inversiones. El tamaño del oleoducto que se está construyendo equivale a más del doble de esa cifra”.
Del derrape interminable del empleo registrado, del deterioro palpable de la infraestructura y en el acceso a la salud pública, el cierre de empresas y el endeudamiento de las familias, entre otras cosas, ni una palabra.
Bulgaria
Georgieva puso el ejemplo de su país natal, Bulgaria, que sufrió hiperinflación y una crisis bancaria en la década de 1990. “Para recuperar la estabilidad fue necesario llevar a cabo difíciles reformas, reforzar las instituciones y perseverar durante muchos años”, indicó.
“Los resultados no se notaron de inmediato. Pero gracias a que Bulgaria mantuvo su rumbo, la confianza fue retornando poco a poco. La inversión aumentó. La gente encontró trabajo. El nivel de vida mejoró”, agregó, aunque omitió decir que en el medio Bulgaria perdió al 11,5% de su población en una década, que más del 22% de sus ciudadanos viven en el extranjero y que el país cuenta con los salarios más bajos de la Unión Europea.
Vaca Muerta
La número uno del Fondo también se refirió al sector de petróleo y gas en Argentina. “Vaca Muerta demuestra que Argentina también cuenta con ingenieros talentosos, emprendedores y líderes de los sectores público y privado comprometidos con impulsar su desarrollo. Y esto está sucediendo en un momento en el que el mundo busca fuentes de energía seguras y fiables”, dijo.
No entró en detalles acerca del rol fundamental de YPF como empresa dirigida por el Estado en el apuntalamiento de Vaca Muerta. Sí hizo referencia a “la inversión en el sector minero, las exportaciones de servicios basados y la agricultura”.
En clave casi electoral, Georgieva cierra su artículo diciendo que “el desafío ahora consiste en mantener el rumbo, para así seguir consolidando las instituciones, la confianza y las oportunidades que permitirán que los actuales avances den paso a una prosperidad duradera”.