Arauco, dedicada a la producción de pasta celulosa a partir de la plantación de pinos y eucaliptos, se instaló de manera definitiva en Misiones en 1996, a partir de la adquisición de la empresa Alto Paraná. En 2002 terminó el proceso de compra de las tierras que tiene hoy, antes en manos de Pérez Companc, según el registro que lleva el docente Rubén Ortiz, secretario general del Movimiento Pedagógico de Liberación. “Es un modelo de monocultivo a gran escala que desplaza la producción diversificada y el arraigo de los pequeños productores misioneros”, advierte el Observatorio de Tierras. El proceso de extranjerización solo se detuvo con la sanción de la ley de tierras, en 2011.
En los días previos a la sesión del 6 de agosto en el Senado, en la que el oficialismo hará un nuevo intento por avanzar con el proyecto de extranjerización, se agitó la discusión política en Misiones. Un grupo de 30 organizaciones sociales, gremiales, productivas y políticas -entre ellas APAM, la Federación Nacional Campesina, la CTA Autónoma, ATE, el MTE, la UTT, el MCL y varios partidos y frentes provinciales- rechazó públicamente el proyecto y aportó dos datos que confirman el diagnóstico: en la provincia, tres empresas concentran más del 20% de la tierra rural y el 14% de las mejores tierras productivas misioneras ya pertenece a capitales extranjeros.
Otro ingrediente recalienta el clima político. El gobernador, Hugo Passalacqua, que acaba de romper con el exgobernador y jefe político de la provincia, Carlos Rovira, reclamó públicamente a los senadores del oficialismo provincial, los roviristas Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, que voten en contra del proyecto de la Casa Rosada. Los dos mantienen la incógnita. El tercer senador, Martín Goerling, jefe del bloque del Pro, ya anticipó su apoyo a la iniciativa.