El presidente nunca encontró el tono en las pasiones que agitó la Selección y quedó reiteradamente a contramano del sentido popular, incluso cuando quiso congraciarse con un fallido feriado y que para muchos, en la ansiedad de comunicarlo antes del partido, "mufó" la final.
Ahora, ante la campaña anti argentina, ni siquiera parece haber advertido que la misma proviene mayormente de lo que él denosta como "wokismo", es decir, por parte de personajes de la progresía internacional, como el griego Yanis Varoufakis, el actor español Javier Bardem y políticos del ala socialista partido demócrata estadounidense.
No sólo en las redes le reclamaron al presidente que defienda a los argentinos: dirigentes políticos también le exigieron que haga algo. El ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, dijo que la campaña británica contra Argentina "pone en un brete al gobierno porque surgió el nacionalismo que llevamos adentro".
"Este es un globalizador, un presidente que dijo que su héroe es Margaret Thatcher y Espert diciendo que Malvinas son de los ingleses", dijo Moreno.