Adrián Ravier.
Pero, además, cometió otro paso en falso con la filtración torpe sobre la eventual declaración del feriado para que los argentinos reciban a los futbolistas que los representaron en el torneo. Desde el sábado, Adrián Ravier dejó trascender que se comunicaría después del partido entre Argentina y España cuál sería la decisión del gobierno pero esa confirmación informal sobre el "momentum" de la definición alentó la divulgación de la existencia de una deliberación en Olivos, otro gesto pasible de ser calificado como "mufa" entre los fanáticos del deporte.
El desconcierto libertario era tan alto que un miembro del gabinete asumió ante LPO que los Milei "no saben qué hacer". En efecto, la caída albiceleste ante la escuadra española desorientó al gobierno, que no tuvo mejor idea que ceder a Scaloni y los jugadores la definición del día que se decretaría feriado para festejar el subcampeonato.
La renuncia de Milei a sacar un feriado por decreto funcionó como la asunción tácita de que había quedado imposibilitado de capitalizar los atributos de La Scaloneta para su gobierno.
Esa delegación de una decisión administrativa del gobierno parecía el sumun del achicamiento del Estado o una elevación a la enésima potencia del cálculo para no pagar costos frente a lo que pudiera hacer el equipo de Messi, que ya le había contestado a Milei ante el micrófono de TyC Sports que "la gente la está pasando mal". "Los jugadores no quieren ir a una foto con Milei", contestaron a LPO desde el entorno de un dirigente de la AFA.
La renuncia de Milei a sacar un feriado por decreto funcionó como la asunción tácita de que había quedado imposibilitado de capitalizar los atributos de La Scaloneta para su gobierno. Por atacar la rebeldía de los futbolistas con el reclamo de Malvinas, el "orgullo de ser argentinos" representado en los cantitos de tribuna y la "tenacidad" de los jugadores que no se rinden ante los resultados adversos se escapó de sus manos.
Milei trató de subirse a esa ola de fervor patriótico tras la remontada contra Egipto en octavos de final y hasta intentó reconciliarse con los jugadores que atacó dedicándole elogios a Messi y Scaloni en la entrevista que le concedió a radi Mitre este domingo, tras el cotejo contra España. No le alcanzó.
Las cualidades del plantel que conmovieron a los argentinos con triunfos agónicos desde el partido con Cabo Verde en adelante pero llegaron al orgullo máximo con el triunfo ante Inglaterra le quedaron tan lejos que no se animó a habilitar ni a impedir los festejos del subcampeonato. Laissez faire, para tapar la impotencia política.