En la Casa Rosada también sostienen que la estrategia alrededor del Mundial no les hizo perder apoyo político. Incluso recuerdan que el Presidente "defiende a Messi desde 2010" y consideran natural la identificación del mandatario con el fútbol. El único punto que reconocen como negativo es el vínculo con la AFA, algo que un estratega libertario definió como una cuenta pendiente.
Mientras tanto, celebran que durante las últimas semanas la política haya quedado relegada por el interés que despertó el Mundial. Esa situación, entienden, ayudó a descomprimir el clima interno que predominó durante la primera parte del año. Sin embargo, también reconocen que esa tranquilidad puede ser pasajera.
En el análisis político libertario también aparece la oposición. Dentro del oficialismo consideran que parte de sus problemas están vinculados a la crisis del peronismo y observan a Axel Kicillof concentrado en la provincia de Buenos Aires y con escasa proyección nacional.