"Escuchando a los demás aprendemos a respetarlos y a tratarlos como ellos necesitan que los tratemos, reconocemos sus valores y nos compadecemos de sus angustias. Escuchando, atentos a la realidad que corre más allá de nuestro pequeño mundo, también podemos reconocer los llantos, los lamentos, los gritos que claman pidiendo ayuda. Entonces volvemos a tomar la decisión de salir de nuestra coraza para caminar con los demás", sostuvo.
Además, apeló a una metáfora futbolística y recordó el espíritu de unidad que despierta la Selección Argentina: "Sigamos con la camiseta puesta y con pasión, hagamos realidad el mensaje que Lionel Messi publicó alguna vez en sus redes sociales: 'Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos… lo logramos!'".
En el último Tedeum, el arzobispo había cuestionado la división política y advirtió sobre "los haters de hoy, cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando". Aquellas palabras fueron interpretadas como una crítica a algunas prácticas comunicacionales vinculadas al oficialismo.
En ese momento, Milei evitó profundizar cualquier diferencia con la Iglesia y respondió: "Lo hace desde su posición, una opinión absolutamente válida. Además, lo hace de manera educada. No tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate". Esa postura se enmarcó en la estrategia del Gobierno de tender puentes con la institución religiosa, en un año atravesado por la expectativa de una posible visita del papa León XIV a la Argentina.