Esa antigüedad es el costo que los directivos quieren bajar, a tono con las órdenes que vienen de Francia, para reemplazar luego a los trabajadores de convenio por otros tercerizados y precarizados.
“Nos opusimos a la reforma desde el primer minuto, porque sabíamos lo que significaba para los trabajadores, despidos, precarización y pérdida de derechos. Ahora, las consecuencias están a la vista”, le dijo a Buenos Aires/12 el titular de la CGT Regional Zárate Campana, Carlos Gutiérrez, también secretario general de Asimra.
Los sindicalistas no descartan tampoco, como motivación secundaria, la idea de congraciarse con el gobierno. No hace mucho el ministro Caputo se quejó ante un auditorio de empresarios, “tienen la reforma y no la usan”