La situación no se limita a las casas de electrodomésticos. Los datos del Banco Central muestran que la morosidad alcanzó niveles récord en buena parte de los proveedores de crédito no bancario. En las fintechs llega al 26 por ciento; en otras emisoras de tarjetas de crédito ronda el 21 por ciento; en cadenas comerciales alcanza el 19 por ciento y en cooperativas y mutuales se ubica cerca del 15 por ciento.
En todos los casos se trata de entidades que atienden principalmente a personas con escaso acceso al sistema bancario tradicional: trabajadores informales, monotributistas de bajos ingresos, jubilados y hogares que encuentran mayores dificultades para acceder al crédito bancario. Por esa razón, el deterioro de la cobranza funciona también como un indicador del empeoramiento de las condiciones económicas de los sectores más vulnerables.
El caso más extremo corresponde a las financieras de préstamos inmediatos, conocidas popularmente como de “efectivo ya”, donde la irregularidad en los pagos ya alcanza el 58 por ciento. Allí el perfil de los clientes suele estar compuesto por personas con menores ingresos y mayor precariedad laboral, precisamente los segmentos más afectados por la caída del salario real y el encarecimiento del crédito.