“Valoramos positivamente el anuncio principalmente por el efecto de signalling (señales al mercado) que transmite al mercado”, evaluó Thiago Marino, analista de renta fija en IOL, quien marcó que “en contraposición, la decisión de no salir a los mercados internacionales con una nueva emisión puede leerse como un aspecto negativo del programa desde la óptica de quienes esperaban esa señal de reapertura del financiamiento externo”.
Para la consultora CP que dirigen Pablo Moldovan y Federico Pastrana, “la conferencia aportó pocas novedades en materia de nuevas fuentes de financiamiento” por lo que “la reinversión de los pagos de Bonares y Globales, la evolución de los depósitos en dólares y la capacidad del Banco Central para sostener sus compras de divisas serán variables clave a monitorear para las perspectivas de la deuda”.
Advirtió que “el programa presentado omite las necesidades de financiamiento en dólares del propio BCRA (asociadas a los vencimientos de Bopreal). Dicha ausencia tiende a presionar sobre las perspectivas de las reservas. El BCRA deberá por lo tanto comprar divisas no solo para abastecer de dólares al Tesoro, sino también para pagar sus propios vencimientos y cumplir con las metas de reservas con el FMI”.
Los cuadros que presentó Caputo cierran en 0, entre las fuentes de financiamiento y los pagos a concretar, con menciones genéricas a “otras fuentes de financiamiento” por 2.000 millones de dólares y privatizaciones por otros 1.500 millones de dólares, que parecen mencionadas solo que para llegar a ese equilibrio que el mercado por ahora eligió creer.