De acuerdo con el estudio ordenado por el juez Lijo, los peritos oficiales de Gendarmería a los que asignó el trabajo y los de parte tendrán que determinar la identidad de la voz de las grabaciones, para establecer si la persona a la que se escucha es o no Spagnuolo. Una de las medidas consiste en un cotejo de parámetros acústico-fonéticos. Pero esto es lo que generó conflicto porque el exfuncionario no quiere dejarse grabar por peritos para entregar una muestra de lo que se llama “material indubitado”, ya que su abogado considera que es improcedente y podría ser autoicriminatorio. Rechazó el quinto punto de la pericia y se reservó la posibilidad de apelar, pero los investigadores avanzarían con otras muestras de medios, por ejemplo.
El juez también pidió que se analice específicamente el posible uso de IA para saber si la voz que aparece es humana o sintética, a modo de clonación, y si se ejerció alguna clase de manipulación o síntesis digital. Otro tramo apunta a determinar la utilización de edición de las grabaciones, en qué momento se producen cortes puntuales, saltos, interrupciones y cambios acústicos. La defensa de Spagnuolo quiere saber si del archivo surge el lugar y la fecha de las grabaciones, que se haga un filtrado entre el sonido “de frente y de fondo” y, si se escuchan otras voces, por qué no se escucha al interlocutor. Buscan determinar, además, si hay dos formatos de audio distintos (uno que sería en vivo y otro telefónico). Solo aceptan que se determine si se trata de Spagnuolo con los elementos disponibles y pidieron rastrear la cadena de custodia.
A pedido de la defensa de Eduardo, Emiliano y Jonathan Kovalivker se utilizará un protocolo para preservar la prueba. Se hará una copia exacta, clonada, del material para evitar trabajar sobre los originales.