En abril, las pizarras comerciales ya habían registrado una fuerte aceleración en los valores del pollo y el cerdo, posicionándolos al frente de los incrementos mensuales de la canasta alimentaria. De acuerdo con el último informe del IPCVA, el pechito de cerdo fue el producto que experimentó el ajuste más severo en la plaza de AMBA, anotando un incremento mensual del 2,4% para alcanzar un precio promedio de $ 8.903 por kilo. Si se analiza la situación en el interior profundo, el impacto fue aún más drástico: en la provincia de Córdoba el pechito porcino saltó un 5,1% (promediando $9.445), mientras que en Rosario avanzó un 2,0% ($ 8.980).
Por su parte, el pollo fresco eviscerado tampoco dio tregua a los presupuestos familiares. En el territorio de AMBA, esta ave registró una suba del 2% mensual, fijando un valor promedio de $ 4.936 por kilo. Al igual que con el sector porcino, los mostradores cordobeses sufrieron el mayor golpe con una disparada del 4,6% en el mes, mientras que el mercado rosarino exhibió una estabilización relativa con un leve avance del 0,4%.
El informe revela que los cortes más populares y de menor valor relativo fueron los únicos que lograron sostener variaciones positivas marginales debido a la canalización de la demanda residual. El osobuco subió un 2% mensual y la picada común avanzó un 1,7%. En la vereda opuesta, los cortes de consumo masivo para las brasas o la cocina diaria sufrieron caídas abiertas: la nalga retrocedió un -1,1%, la carnaza común bajó un -1,3% y el asado de tira cayó un -1,8% mensual.
Bajo este escenario y con la carne vacuna en valores estratosféricos, los bolsillos desgastados tendrán que prestar mayor atención a lo que pase con el cerdo y el pollo para llevar algo de proteínas a la mesa.