Los bancos comenzaron a responder con nuevas estrategias comerciales frente al aumento de incumplimientos, pero siempre capitalizando los intereses en nuevos empréstitos. El Banco Nación lanzó en los últimos días dos líneas de asistencia para deudores y presentó la iniciativa como un “kit de soluciones” destinado tanto a clientes propios como de otras entidades. Desde la entidad señalaron que uno de los objetivos es captar personas endeudadas en otros bancos y fintech mediante tasas más bajas y esquemas de consolidación de pasivos.
“Les ofrecemos consolidar todas sus deudas en un solo banco y convertirse en clientes nuestros”, explicaron desde la entidad al anunciar el programa. Mientras tanto, desde el Gobierno minimizaron el alcance de la situación. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sostuvo días atrás que el pico de la morosidad “se dio en el verano” y afirmó que la situación tendería a normalizarse sin necesidad de implementar medidas de rescate para los hogares endeudados. Sin embargo, los indicadores continúan mostrando un deterioro sostenido.
Los registros de mora bancaria ya se ubican entre los más altos de América Latina y los créditos familiares alcanzaron niveles de irregularidad que, según distintos relevamientos privados, no se observaban desde hace dos décadas. La expansión del endeudamiento en sectores de ingresos bajos, combinada con tasas elevadas y pérdida de capacidad de pago, consolidó un escenario en el que el crédito dejó de funcionar como herramienta de financiamiento del consumo para convertirse, en muchos casos, en un mecanismo de supervivencia cotidiana.