Con 34 contagios confirmados hasta la fecha, el país superó los promedios de los últimos cinco años e ingresó formalmente en una zona de alerta. Esta inflamación hepática, vinculada a condiciones de higiene deficientes o contacto estrecho, golpeó con fuerza en el AMBA y evidenció un cambio rotundo de patrón: el 75% de los enfermos son ahora adultos jóvenes de entre 20 y 39 años.
Esta nueva dinámica de transmisión dejó al descubierto los focos concentrados en la población adulta, mientras que la incidencia en menores de 20 años se desplomó casi por completo, con solo tres casos anuales. Este éxito estadístico en la franja infantil es una consecuencia directa de la incorporación de la vacuna de dosis única al calendario nacional en 2005, una medida sanitaria que logró erradicar la insuficiencia hepática fulminante como la principal amenaza letal para los niños argentinos.
Hasta fines de abril, la cobertura nacional de vacunación alcanzó el 20,8%, marcando una fuerte desaceleración y una preocupante desigualdad entre las distintas provincias. Frente a esta brecha que facilita la circulación del virus, la cartera de salud despachó de urgencia 2.200 dosis exclusivas para controlar un foco crítico en la localidad salteña de Embarcación, e instó a todas las jurisdicciones a recuperar los esquemas atrasados para frenar los contagios a tiempo.