En la campaña de prevención remarcaron que muchos pacientes llegan al diagnóstico en fases avanzadas, ya que estos tumores suelen ser silenciosos o con síntomas poco claros. En ocasiones, la demora ocurre porque no se reconoce la importancia de una lesión persistente o porque recién se sospecha al detectar un ganglio en el cuello.
La atención precoz mejora notablemente las chances de tratamiento, que hoy combinan cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia según cada caso. La incorporación de nuevas estrategias permite terapias más ajustadas y con mejores resultados. En esa línea, se están sumando herramientas de inteligencia artificial para asistir al cirujano en el análisis de imágenes y la reconstrucción del maxilar.