En Argentina la vacuna contra la tos convulsa forma parte del Calendario Nacional obligatorio, con dosis a los 2, 4, 6, 15-18 meses (vacuna quíntuple o pentavalente) y a los 5 años (vacuna triple bacteriana celular). Desde 2009 se inició la vacunación también a los 11 (triple bacteriana acelular), para disminuir los reservorios en adolescentes. En 2012 se recomendó la vacunación contra tos convulsa para todas las personas embarazadas a partir de la semana 20 de gestación y se sumó al Calendario en 2013. La introducción de las vacunas antipertussis fue clave para la disminución de la incidencia.
Entre 2012 y 2016, las coberturas de vacunación en lactantes de 6 meses y en niños de 15-18 meses se mantuvieron en niveles cercanos al 90% y el 80% respectivamente, mientras que las embarazadas mostraban coberturas más bajas, pero en ascenso, acercándose al 70%. Luego comenzó el descenso, que se acentuó con la pandemia. Nunca lograron recuperarse las altas coberturas previas.
En lo que va de 2016, las coberturas parciales son preocupantes, con menos del 25% en bebés, menos del 20% a los 5 y 11 años y 25,5% en embarazadas. El reporte del Ministerio de Salud concluye que “el análisis preliminar de las coberturas de vacunación contra coqueluche en 2026, correspondiente al cierre de abril, refleja avances parciales esperables para esta etapa del año, aunque con diferencias entre jurisdicciones”. Las provincias de Buenos Aires, CABA, Formosa y Tucumán son las que presentan “menores niveles de avance, especialmente en los refuerzos, lo que requiere seguimiento y fortalecimiento de estrategias para evitar mayores brechas durante el año”.