Si bien los primeros datos de abril y lo que el mercado proyecta en el Relevamiento que hace el Banco Central indican que la inflación va a comenzar un proceso a la baja, para eso el Gobierno necesita seguir manteniendo pisadas las principales anclas de su ajuste: salarios, jubilaciones, obra pública, salud y educación, además del dólar.
En el medio, lo que ocurre con el combustible, el transporte público, los docentes universitarios, las personas con discapacidad y los médicos del PAMI, entre un sinfín de sectores, lima aún más la imagen del Gobierno, en medio del escándalo por las propiedades que le aparecieron a Manuel Adorni.
En ese contexto, en estas horas a la Casa Rosada llegan las últimas encuestas, incluso de consultoras amigas, y todas marcan que Milei está en su peor momento con menos de 40% de imagen positiva. Algunas incluso alertan que en menos de 30%, un punto sin retorno para cualquier Gobierno.
Pero aún más que lo que muestran las consultoras, si hay algo que explicita la caída de Milei es que diversos sectores de la oposición, incluídos los más cercanos, comenzaron a reunirse para evaluar opciones de cara a 2027. Algo que hace unos meses era imposible, cuando Milei parecía tener el camino allnado para su reelección.
Caputo a Fondo por los dólares
Esta tarde el ministro de Economía viaja a Washington con el objetivo de destrabar el tramo de 1.000 millones de dólares correspondientes al acuerdo de abril de 2025. En aquel entonces, el Gobierno le pidió 20 mil millones al FMI, de los cuales 12 ingresaron inmediatamente y otros 2 en agosto del mismo año.
Los desembolsos están supeditados a que Argentina cumpla las revisiones técnicas del Fondo, cosa que no ocurre específicamente por la meta de Reservas Internacionales, detalle nada menor. Con la propia metodología del FMI, nuestro país tiene reservas negativas por casi 13 mil millones de dólares cuando el objetivo, que se fue suavizando en los últimos meses, es llegar a menos 3000 mil.
Es por eso que la entidad dirigida por Kristalina Georgieva viene aplicandole waivers a la Argentina, una especie de “perdón” ante un incumplimiento menor que no afecta al espíritu principal del pacto. Si bien el Fondo apoya a la administración de Javier Milei por haber hecho y mantener un ajuste mayor al que le pidieron, también es cierto que el organismo ya había perdonadp al gobierno anterior cuando en 2023 incumplió los términos del acuerdo.
Los 1.000 millones deberían haberse destrabado en febrero de este año, pero la misión técnica del Fondo alertó por la falta de acumulación de Reservas. Es por ese motivo que el Banco Central, a contramano de lo que el Presidente de la Nación quiere hacer, empezó a acumular reservas desde comienzos de 2026.
La teoría de Milei es que los pesos que se utilizan para comprar dólares, los cuales luego el Ministerio de Economía absorbe con deuda, son presión inflacionaria. Si bien a grandes rasgos esto es cierto, también lo es que cualquier país y sobre todo Argentina necesita imperiosamente tener un colchón ante imprevistos.
Más allá de las teorías económicas, no deja de sorprender que el Banco Central haga política monetaria sin el aval ni más ni menos que del Presidente, quien hace unos días en la Bolsa de Comercio se encargó de hacer público su desacuerdo con la medida, en presencia del propio Santiago Bausili, presidente del BCRA. Tras dos años, finalmente la presión del mercado y el FMI pudieron más.
Si bien el Central viene aprovechando el contexto favorable —liquidación, ingreso de divisas por deuda de las provincias y clima para hacer carry en pesos y no pasarse al dólar aún— y compró más de 5500 mil millones de dólares, entre pagos de deuda lo acumulado neto asciende a 1000 millones.
Sumando los 45 mil millones que pidió Mauricio Macri en su presidencia, Argentina le debe en total unos 57 mil millones de dólares al Fondo, o sea el 35% de la cartera total de créditos del organismo.
Lo que Caputo fue a buscar a Washington es vital de cara al vencimiento de junio con acreedores privados por 4500 millones de dólares y a los 3800 que hay que pagarle al propio Fondo hasta septiembre.
Sobre todo ante la imposibilidad de acceder a financiamiento internacional para rollear la deuda, producto de un Riesgo País por encima de los 600 puntos que significa endeudarse a una tasa de interés de más del 10%. En cuanto al bono en dólares del mercado local, comenzó bien en las primeras colocaciones y con tasas de entre 6% y 8%, pero en la última rueda el Gobierno colocó solo 137 millones de los 200 que pidió.