Todo comenzó a finales de febrero, cuando una denuncia encendió las alarmas de la Unidad de Delitos Económicos Complejos (UDEC) del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. Con el correr de los días otras 31 víctimas se presentaron ante la Justicia para relatar cómo habían sido captadas a través de redes sociales, grupos de mensajería y hasta una página web diseñada profesionalmente para dar una fachada de legalidad al engaño.
La principal sospechosa se presentaba ante los interesados como una ingeniera de renombre, aunque la Justicia confirmó que no posee ningún título profesional que la avale. Bajo esta identidad falsa, ofrecía puestos para operarios, topógrafos e ingenieros en supuestas obras mineras de la zona. Sin embargo, para concretar el ingreso, los postulantes debían transferir sumas de dinero destinadas a cubrir presuntos "gastos administrativos" y estudios preocupacionales que nunca se realizaban.
Para que el engaño fuera creíble, los estafadores montaron una estructura comercial ficticia con nombres que daban aires de solvencia: "Baez Mamani Group", "Rimay Group S.R.L." y "Consultora Bomblin". Estas firmas funcionaban como una pantalla perfecta para emitir documentación falsa, convocar a entrevistas y sostener la mentira de proyectos mineros que, al ser cotejados por los investigadores, no figuraban en ningún registro oficial ni en el Boletín Oficial.
Durante el operativo de detención, la policía salteña allanó dos domicilios donde secuestró documentación clave para la causa y elementos de interés que complican la situación de la pareja. Además, como medida preventiva para evitar que el dinero siguiera circulando, la Justicia ordenó la inmovilización de ocho cuentas bancarias donde se sospecha que se depositaban los fondos recaudados de manera ilegal.
Falsa ingeniera: ofrecía ingresos a la minería en Salta y pedía plata
Según pudo determinar la fiscalía, el efectivo que ingresaba por las estafas no quedaba en las cuentas de los líderes, sino que era transferido rápidamente a cuentas de terceros. Esta maniobra de "triangulación" buscaba entorpecer la trazabilidad de la plata y dificultar el seguimiento de los investigadores, lo que eleva la complejidad del delito a una estafa económica planificada al detalle.
La trampa
El impacto social de la maniobra es profundo. Muchos de los damnificados son trabajadores del interior del país que cayeron en la trampa de la falsa ingeniera. La expectativa de trabajar en la Puna con sueldos del sector minero los llevó a entregar sus pocos ahorros e incluso a cortar vínculos laborales previos, quedando hoy en una situación de total vulnerabilidad.
Las autoridades advirtieron que la modalidad no es nueva, pero que el nivel de profesionalismo de esta banda en particular les permitió operar durante meses sin levantar sospechas. El uso de logos, contratos apócrifos y un discurso técnico bien ensayado fueron las herramientas con las que la supuesta profesional logró engañar a gente con experiencia en el rubro, quienes confiaron en la legitimidad de las empresas fantasma.
Por el momento, tanto la mujer como su compañero permanecen detenidos mientras se analiza la gran cantidad de documentación secuestrada en los allanamientos. No se descarta que en los próximos días aparezcan nuevas víctimas, ya que existen indicios de que la organización habría replicado este mismo modelo de estafa en otras jurisdicciones aprovechando el auge de la minería en distintas provincias.
La investigación sigue abierta y ahora el foco de la UDEC está puesto en determinar si existen más cómplices integrando esta red y cuál es el monto total del perjuicio financiero causado.