El analista financiero Cristian Buteler sintetizó la lógica detrás de la medida: "El BCRA desmonta restricciones cambiarias para impulsar la demanda en la licitación de dólares del Tesoro".
"Mucha maraña regulatoria para una licitación local en tiempos de optimismo. Entiendo que puede sumar en el margen, pero la renovación de enero queda lejos si colocan 1.000 palos, más allá de si la tasa es buena", dijo otro analista a LPO. Su frase resume el desconcierto: para conseguir dólares, Caputo sigue tejiendo redes que terminan atrapando a los mismos que pretende seducir.
El derrotero desnuda una gran incógnita: los dólares prometidos por Bessent. El acuerdo y las negociaciones con EEUU, y la posibilidad de líneas o swaps, son la promesa que debería calmar mercados. Pero la llegada de recursos concretos y verificables no se produjo aún en la medida que exigen los acreedores. Sin esa señal, Caputo queda bailando solo contra vencimientos grandes.