Los manifestantes se concentraron junto a la Pirámide de Mayo. Portaban velas de plástico y pancartas referidas al reclamo contra el Gobierno, y se ubicaron junto a unas quince sillas de ruedas que colocaron de forma simbólica frente a la Casa Rosada. La expectativa por la posibilidad de anular el veto presidencial en la sesión del miércoles se retroalimentaba con la persistencia para resistir la lluvia que, desde temprano, azotó la Ciudad sin cesar. “¡Que sea ley!”, exigía un cartel. “No al ajuste”, pedía otro a su lado, junto a una pancarta que alertaba: “Discapacidad en emergencia: el veto nos condena”.
“Estamos acá para que los diputados entiendan que esto no tiene que ver con él equilibrio fiscal, tiene que ver con la calidad de vida y la dignidad de las personas con discapacidad”, afirmó en diálogo con este diario Silvia, trabajadora del sector vinculada al programa Incluir Salud. “El Gobierno tiene un mal concepto de lo que es el equilibrio fiscal, porque esta ley no tiene ninguna incidencia en ese sentido”, agregó Silvia y alertó respecto a las consecuencias del brutal ajuste implementado por Milei. “Muchos padres de niños con discapacidad han perdido su trabajo, lo que implica que se queden sin asistencia, al perder la obra social y la cobertura. Además están los trabajadores de los talleres protegidos que perciben 28 mil pesos por mes y el cierre de hogares que atienden a personas que están en una situación de muchísima vulnerabilidad”, explicó.
"Estoy acá porque es lo que hay que hacer, todos deberíamos estar acá defendiendo esta causa tan noble", dijo a este diario Mauro Matta, quien se acercó a la convocatoria para brindar su apoyo". "Por más que uno no tenga a nadie con una discapacidad, hay que estar", añadió y planteó que "tarde o temprano las sociedades en algún momento dicen basta, más allá de la postura de un gobierno". "Esto no se puede seguir sosteniendo", sostuvo Matta y planteó que el ajuste de Milei "es trágico". "Ni siquiera es una cuestión económica, es una cuestión de clase. A ellos no les preocupa la salud pública porque tienen la posibilidad económica de pagar por su salud, y lo mismo con la educación y otros sectores. En cambio muchos laburantes no tenemos esa posibilidad", evaluó. "En muchas familias, como la mía, tenemos hijos que se van a recibir y van a ser la primera generación de universitarios de su familia, y eso lo brinda el Estado. Este hombre vino a romper eso. Por eso hay que frenarlo".