A fines de julio, también por falta de demanda, ya había frenado su actividad, afectando a unos 200 operarios. Desde el gremio sostienen que el número de suspendidos es mayor, mientras que la compañía evita dar cifras oficiales. En cualquier caso, la preocupación crece entre las familias que dependen de la planta instalada en Villa Constitución.
En 2024, Acindar produjo apenas 600.000 toneladas de acero, la mitad de lo alcanzado en 2023, cuando se superó el 1,2 millón de toneladas. “En un año normal, tirando a bajo, se producen alrededor de un millón”, admiten desde la propia compañía.
A la debilidad del mercado interno se suma la presión de las importaciones, principalmente desde China y Brasil. Con menos trabas burocráticas, ingresan al país acero, aluminio y materiales de construcción a precios más bajos que los nacionales.
Mientras países vecinos aplican medidas antidumping, en Argentina la industria local enfrenta la competencia sin mayores protecciones. Acindar, que desde la pandemia dejó de exportar a Estados Unidos, quedó al margen de los aranceles aplicados por el ex presidente Donald Trump, pero ahora, con la apertura de importaciones, soporta el impacto del acero asiático más barato.