El inconveniente es que la derrota podría producirse nada menos que con el DNU 70, el proyecto emblemático de Javier Milei. Si cayera ese decreto, volverían a regir la ley de alquileres y las regulaciones contra los aumentos indiscriminados de la medicina prepaga o caerían desregulaciones sobre el interés de los bancos y las billeteras virtuales, por citar tan solo tres ejemplos.
Por eso, la incursión de Patricia resulta involuntariamente oportuna para la disputa de Santilli con el presidente de la Cámara Baja, que a juicio de los legisladores aliados no hizo nada para detener la sesión de este jueves. "Hubo sesiones en las que Menem jugaba a fondo para bajar diputados pero ahora no tiene recursos porque está enfrentado con Toto", explicó una fuente parlamentaria este miércoles, y agregó: "es Santilli el que está haciendo todo para bajar la sesión".
Menem, que arrastra una refriega histórica con Santiago Caputo por un lado y Bullrich por el otro, a quien sistemáticamente trató de intervenirle el bloque del Senado, ahora queda también enfrentado con el jefe de Gabinete y el titular del Palacio de Hacienda. Como informó LPO, sería Karina Milei la que tendría que laudar entre el riojano y Santilli, luego que el primero dijera que en vez de trabar pactos electorales con los gobernadores, es preferible ir a las urnas con candidatos propios y forjar una fuerza política para los próximos 40 años. Una hoja de ruta política que puede generar zozobra en los mercados también.
Un sector del gobierno está podrido de que Menem complique los acuerdos y cree que ya es hora de que se coma una piña y pierda una votación.
En efecto, LPO explicó que Caputo envió a Carlos Guberman, su segundo, primero a una reunión reservada con radicales, macristas y desarrollistas y después a una de las citas de la comisión de Presupuesto. Guberman expuso la postura del ministro de Economía sin ninguna ambigüedad y planteó que al Ejecutivo "le hubiera gustado" que el bloque libertario defendiera el presupuesto diseñado por el gobierno pero Menem decidió otra cosa en el Congreso.
Ahora, el riojano no puede apelar a la ayuda financiera de Caputo siquiera para prometer alguna compensación económica por el respaldo político en Diputados. En ese contexto, solamente atinó a convocar una sesión disuasoria para el 21 de octubre, con el dictamen de propiedad privada y la anexión de la ley de tierras de Cristina.
Menem completó esa jugada a través del diputado radical Diógenes González, ex ministro de Desarrollo del correntino Gustavo Valdés. El legislador propuso en el plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General que se incorpore al proyecto de Sturzenegger el artículo 38 para derogar el 154 del DNU 70, el de la extranjerización de la tierra, y se incorpore en el 39 la ley de tierras sancionada en diciembre de 2011, en los albores del segundo mandato de Cristina.
Los que aspiran a preservar la ley de tierras del 2011, una ley que se aprobó hasta con los votos de la UCR el 23 de diciembre de 2011, sacan la cuenta de que lo más seguro no es ir a la sesión de los libertarios el miércoles de la semana próxima sino derogar el decreto 70 este jueves.
El massista Diego Giuliano dijo que la movida era "una comedia". La camporista Paula Penacca habló de un "manotazo de ahogado". El lilito Maximiliano Ferraro se quejó de que el gobierno pretenda "tirar el fardo a la oposición".
Lo más curioso es que el atajo que busca Menem enerva todavía más a los opositores y también irrita a los aliados de Misiones, Salta y Tucumán, que podrían ser la llave para abrir el recinto contra el DNU en las próximas horas. Los que aspiran a preservar la ley de tierras del 2011, una ley que se aprobó hasta con los votos de la UCR el 23 de diciembre de 2011, sacan la cuenta de que lo más seguro no es ir a la sesión de los libertarios el miércoles de la semana próxima sino derogar el decreto 70 este jueves. Sobre todo, porque Bullrich anticipó que la promesa de Menem se termina en el Senado.