Tras una deliberación que paralizó las acciones durante 22 minutos, Lamolina dio marcha atrás, anuló el penal y concedió tiro libre directo, el cual no trajo consecuencias en el marcador.
Aunque no se trató de la única acción controversial en contra del conjunto de Floresta. Veinte minutos antes, a los 20 del segundo tiempo, el juez ya había pitado la pena máxima en favor del Tomba por una supuesta mano de Emiliano Purita que despertó reclamos y que la televisación oficial no logró constatar con claridad; no obstante, el atacante Martín Pino desperdició la ejecución desde los doce pasos.
Además, el encuentro ya venía precedido por un clima tenso en la previa: debió comenzar con 30 minutos de retraso a raíz de varios disturbios en los accesos al estadio, donde se produjeron enfrentamientos entre hinchas locales y efectivos policiales que incluyeron gases lacrimógenos, balas de goma y piedrazos.
Sobre el final del encuentro, All Boys sufrió la expulsión de Zafarana y la anulación de un gol por posición adelantada, sellando un empate en cero cuyo resultado deportivo quedó totalmente opacado por la desconcertante aplicación del "VAR casero" y el mal desempeño arbitral.