El contraste apareció con una operación de PAMI concretada un mes antes. Allí se había adquirido un neuroestimulador implantable bilateral con batería no recargable por $41,5 millones por unidad. A partir de esa comparación, los técnicos señalaron una brecha del 219% en los valores abonados.
El segundo informe, fechado en abril, incorporó además lo que definió como “errores de categorización técnica”. El documento señaló que se habían facturado unidades C01 por valores de entre $11 millones y $14,9 millones, pese a que por la patología correspondían unidades D01 con Tilt, cuyos valores de referencia iban de $1,3 millones a $2,3 millones.
La revisión también cuestionó la elección de determinados productos importados. Según el análisis, los requerimientos terapéuticos podían cubrirse mediante equipamiento nacional, que ofrecía “superior durabilidad y ajuste anatómico” y tenía un costo menor.
En ese punto, el informe sostuvo que “la insistencia en el uso de módulos importados con sobreprecios que oscilan entre el 300% y el 1000% de forma sistémica carece de sustento clínico y financiero”.
Dentro de ese mismo documento apareció además una factura correspondiente a un andador, cuyo presunto sobreprecio fue del 4239%, una cifra que había trascendido a la prensa semanas atrás.
Desde Ortopedia Bernat señalaron a LA NACION que, al menos hasta mayo, esa factura permanecía impaga. También describieron qué había ocurrido con el producto: “Se contempló algo mucho más sofisticado y que se terminó entregando algo más sencillo, pero el circuito operativo continuó y se terminó facturando el mismo valor que lo adjudicado. Y no lo entregado”.
Los informes elaborados por Vilches fueron incorporados al expediente judicial. A esa documentación se sumó un dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), que también había encontrado diferencias de precios, incluso entre distintas licitaciones realizadas dentro de la propia Andis.
Ese material fue utilizado por el fiscal federal Franco Picardi para orientar su acusación hacia un esquema de licitaciones que, según su planteo, habría sido más acotado y con una cantidad menor de oferentes que la contemplada en el sistema de compulsas recomendado por las autoridades.