Como informó Página/12, es sugestiva la aparición de dos videos de uno de los señalados como sicarios difundidos desde la clandestinidad. Se trata de Aldo Silva Peña, quien salió con teorías poco coherentes, como que el objetivo era matarlo a Cerimedo y herir a Beller, pero el primero ni siquiera estaba en Santa Cruz de la Sierra. El hombre decía que había tres personas arriba de él y, la clave de su mensaje: que le pagaron y le dieron celulares funcionarios del gobernador Leonardo Loza, de Cochabamba, aliado de Evo. Son videos para tratar de cargar la responsabilidad del intento de femicidio sobre Morales.
Beller ya dijo taxativamente que los sicarios fueron enviados por Cerimedo, quien la había golpeado antes. Ella publicó fotos con los golpes y mensajes de él pidiendo perdón. La denuncia internacional de Morales recuerda que Beller relató que había acudido al Swiss Hotel, donde quisieron matarla, porque una familia quería hablar con ella para denunciar a Evo Morales. Decían que su sobrina de 13 años había sido abusada por el exmandatario y luego falleció. Cerimedo alentó a Beller a conversar con el tío de la supuesta víctima en ese hotel. Cuando salió a la puerta a recibir a la familia, le dispararon. La abogada hizo una comparación de mensajes que le enviaba la supuesta familia (o sea, el sicario) y concluyó que se repetía el uso de frases que utilizaba o el modo en que las escribía Cerimedo: “ósea” todo junto; “nena” (que no es común entre los bolivianos, que dicen “niña”, pero sí lo decía su expareja); el sicario mandaba frases con puntos suspensivos, una costumbre de Cerimedo, y seguía con minúscula. Ella pidió una pericia lingüística; está convencida de que todo fue una trampa.
Evo Morales ve una trama compleja y se considera en riesgo, por eso ahora apuesta a una respuesta de organismos internacionales de derechos humanos.
Sus abogados señalan que “la rigurosidad de una investigación transparente y justa no existe” para él, “ya que, como se ha descrito, las prioridades políticas del gobierno se sobreponen a toda la institucionalidad estatal, todo con el fin de armar una novela en palabras del mismo presidente Paz para atentar contra vida y seguridad del expresidente, dejándolo en total indefensión y vulnerabilidad”.