La ubicación del arma es uno de los elementos en los que se apoya la hipótesis del fiscal que considera que Sierra habría disparado contra Amaya y después se habría quitado la vida.
Los investigadores, en principio, descartan que ambos hayan sido víctimas de un ataque de terceros. El horario exacto del suceso todavía no está determinado. El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) coordinó el levantamiento de muestras y los peritajes en el lugar.
Familiares aportaron un dato que la instrucción considera relevante. Relataron que el hombre solía beber durante el fin de semana y que, bajo los efectos del alcohol, se tornaba agresivo con su esposa. Indicaron que Amaya podría haber sufrido violencia de género, aunque nunca formuló una denuncia porque, según dijeron, las agresiones ocurrían cuando el resto de la familia no estaba en la propiedad.