Sin quedarse contento con esto, el libertario continuó: “Esa cosmovisión (por el marxismo) engendra un conjunto de valores morales que son exactamente opuestos a los valores judeocristianos, que son la envidia, el odio, el resentimiento y el trato desigual ante la ley. En su expresión más consecuente, ese sistema implica, en función del objetivo del grupo, el exterminio físico de individuos”, aseveró.
Como en cada una de sus participaciones públicas, el mandatario no perdió la posibilidad de apuntar contra el periodismo, con el agravante de que, esta vez, sumó a su ataque al grupo de estudiantes que tenía en frente. “Esto le vendría bien a los periodistas”, dijo tras leer uno de los pasajes bíblicos que mencionó. Ante el tímido abucheo de unos pocos alumnos, el Presidente los exacerbó: “Si quieren abuchear más fuerte a los periodistas, se los voy a festejar”, arengó.
La visita no cayó bien dentro de la comunidad de la ORT. Exalumnos, profesores, trabajadores y familiares de la institución judía de educación laica difundieron un comunicado en la previa del evento en el que expresaron su “profundo desagrado” ante la presencia de Milei. “El rechazo que expresamos en estos párrafos no se basa en diferencias ideológicas”, explicaron. “La comunidad que supo construir las Escuelas Ort a lo largo de los años se caracterizó por la pluralidad de voces que conforman no solo la esencia de la colectividad judía sino a la propia sociedad argentina. Es justamente la invitación a un claro exponente de la intolerancia lo que nos empuja a expresarnos”, aseguraron.
El duro comunicado sigue diciendo que “una persona que difunde y defiende discursos de odio no puede de ninguna manera utilizar un espacio educativo para hacerlo. Una comunidad que honra a sus víctimas del terrorismo de Estado con una baldosa en la entrada de la escuela, no puede permanecer indiferente a la invitación de un negacionista confeso a hablarles a sus alumnos. Es un ejemplo que no podemos dar. Y será una mancha imborrable en la historia de la institución”, apuntaron. El texto culmina con una cita de Karl Popper: “No se puede ser tolerante con los intolerantes”, cerraron.