La falta de ingresos genera la necesidad de que cada vez más integrantes de las familias trabajen y contribuyan al presupuesto del hogar. “Esta realidad se expresa en el particular crecimiento de la ocupación entre mujeres que no son jefas de hogar. El comportamiento responde tanto a la necesidad de reforzar los ingresos familiares, como a transformaciones de más largo plazo vinculadas con la mayor participación de las mujeres en el mercado de trabajo y con la redefinición de las expectativas y los roles tradicionalmente asignados dentro de los hogares”, indicaron desde el CETYD-UNSAM.
El problema de fondo es que la oferta de trabajo no tiene correlato en la demanda, es decir, en las necesidades de la producción. “Durante la última década la economía tuvo un bajo dinamismo y ahora no es que vaya a dos velocidades sino en dos direcciones distintas: crecen unos pocos sectores capital intensivos, como el agro, minería y el complejo energético) y cae la construcción, la industria, el comercio, etc., que son los que emplean a la porción más importante de trabajadores en nuestro país”, explicaron.
La producción del sector privado creció 7%, un valor que estuvo por debajo del crecimiento poblacional. En el mismo período, la cantidad de horas trabajadas aumentó 11% y la cantidad de trabajadores se incrementó un 17%, lo cual muestra que el empleo creció más rápido que la producción.
También se da el fenómeno de la subocupación. Cada vez más personas buscan trabajos de subsistencia. Las changas o el trabajo informal están. El problema son los magros ingresos que se pagan.
“El problema no es la falta de trabajo sino la falta de ingresos. Las personas se insertan en el mercado laboral pero la retribución es insuficiente. Ante la imposibilidad de conseguir ingresos adecuados para el sostenimiento cotidiano por la vía del trabajo en un mercado laboral saturado, el endeudamiento aparece como la última opción disponible para satisfacer esa necesidad”, puede leerse en el documento del CETYD.
El endeudamiento perpetuo
Es a partir de la crisis de ingresos que las familias tienden a desplegar otro tipo de estrategias para llegar a fin de mes, donde el endeudamiento abusivo de las aplicaciones tipo Mercado Pago se encuentra en la palma de la mano. Es la encerrona del sistema capitalista, que le da a cada trabajar su propio látigo.
En abril de 2026, el saldo real de préstamos personales otorgados por bancos a las familias se ubicó un 176% por encima de noviembre de 2023. En el segmento no financiero, el crédito a personas aumentó 141% en términos reales hasta febrero de 2026, también por encima del 107% de crecimiento del financiamiento total no bancario.
“El pago de las deudas ejerce una presión cada vez más fuerte sobre el ingreso disponible de las familias. De acuerdo con la última estimación del BCRA, en abril de 2026 los pagos de capital e intereses se llevaron casi una cuarta parte de los ingresos de los asalariados formales”, explicaron desde el Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la UNSAM.
En esta línea, la cartera irregular de las familias creció sostenidamente desde noviembre de 2023 y lo hizo a una velocidad superior a la del propio endeudamiento. En abril de 2026 se ubicó un 349% por encima del nivel registrado al inicio del período.
“El desacople entre los limitados requerimientos de trabajo por parte de la producción y la creciente necesidad de trabajar para generar ingresos no se está resolviendo a través del ajuste de la cantidad de trabajadores (que se expresaría en un aumento del desempleo) sino en las horas y la calidad de los trabajos. Se crea trabajo pero precario y con jornadas reducidas. Este es el síntoma de un mercado laboral saturado”, concluyó el informe.