Según la acusación, el financista “cayó en una trampa cuidadosamente preparada". Allí recibió dos disparos por la espalda y fue asesinado.
Después comenzó una maniobra que, para los investigadores, demuestra una planificación previa. El cuerpo fue descuartizado para dificultar su identificación.
Sin embargo, uno de los bolsos contenía el DNI de la víctima, una evidencia que permitió a los investigadores identificar rápidamente los restos y reconstruir los últimos movimientos del empresario.