Otro de los ejes del discurso estuvo centrado en la militarización del archipiélago. El canciller señaló que, frente a una población de alrededor de 3.000 habitantes, el Reino Unido mantiene un importante despliegue de efectivos militares, lo que -aseguró- demuestra el carácter estratégico que Londres le asigna a las islas.
Además, volvió a cuestionar la exploración y explotación de hidrocarburos y recursos pesqueros autorizadas por el gobierno británico en aguas cuya soberanía continúa en disputa. En ese marco, reiteró que cualquier actividad económica desarrollada sin el consentimiento argentino carece de legitimidad y contraviene las resoluciones internacionales que instan a ambas partes a negociar.
La intervención argentina recibió un amplio respaldo de los países presentes en el Comité de Descolonización. Diversas delegaciones manifestaron su apoyo a la necesidad de que ambos gobiernos retomen el diálogo, mientras el organismo aprobó una nueva resolución que insta a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la controversia.
La reunión también incluyó las exposiciones de representantes de los habitantes de las islas, quienes defendieron la postura británica y reivindicaron su derecho a decidir su futuro. Desde la delegación argentina respondieron que el conflicto debe analizarse bajo el principio de descolonización e integridad territorial, y no como un caso de autodeterminación, una diferencia jurídica que continúa siendo el principal punto de desacuerdo entre ambas posiciones.